Mantera Supreme Seaside abrió un club de vinos en Sirius

Mantera Supreme Seaside abrió un club de vinos en Sirius

Sirius se sale con más confianza del guion turístico habitual: ahora apuesta no solo por el mar, sino también por encuentros de vino pensados con calma, junto a la gastronomía.
24.07.26

En Le Ri, el restaurante de alta cocina de Mantera Supreme Seaside, ha nacido el Club de Vinos: un formato de encuentros íntimos donde la botella no es motivo para un examen de erudición, sino el comienzo de una conversación. El proyecto arrancó oficialmente el 1 de mayo, y su programa lo dirige Evgueni Ksenofóntov, chef sumiller del hotel. Le Ri recibió el premio «Rama de Palma 2026», y el nuevo club continúa la línea del restaurante: aquí la gastronomía trabaja junto al vino, no al lado de él.

La idea del club no es formar a los invitados con un programa rígido, sino darles la posibilidad de hablar de vino con libertad, a partir de sus propias impresiones.

Ksenofóntov aleja conscientemente al club del modelo de escuela de vinos o de círculo cerrado para profesionales. Los encuentros se construyen alrededor de la experiencia personal de los invitados: uno discute sobre el estilo, otro recuerda un viaje, un tercero formula por primera vez por qué una copa le parece más austera y otra, más cálida y suave. Este enfoque es especialmente importante para Sirius, donde no hay un paisaje vitivinícola cerca, pero sí un público dispuesto a un acercamiento más consciente al vino. En este sentido, el club forma cultura no mediante el rigor de una clase magistral, sino mediante una implicación suave: una copa, un plato, una pregunta, una respuesta, una pausa.

La base de Le Ri para este formato es seria: la carta reúne más de quinientas referencias de distintos países. Se presta especial atención al champán, con Casas grandes junto a pequeños productores recoltants. Para la conservación se destinó una sala de vinos propia, donde el equipo controla las condiciones de las botellas y evita que la temperatura arruine los matices. Por eso el restaurante puede trabajar no solo con etiquetas reconocibles, sino también con vinos más sutiles, que necesitan calma, precisión de servicio y el momento adecuado de servirse.

En sus dos primeros meses, el club ya celebró dos encuentros. El debut se dedicó a los vinos espumosos: la conversación fue de la abadía francesa de Saint-Hilaire y los monjes del siglo XVI hasta las bodegas biodinámicas actuales, que ajustan el ritmo de trabajo a los ciclos lunares. La siguiente velada fue italiana, con foco en la Toscana, los grandes vinos de la región y las bodegas del castillo de Brolio, en el Chianti. Así el club marcó desde el principio su escala: no botellas sueltas por el atractivo del nombre, sino recorridos por territorios vinícolas donde historia, técnica y sabor forman un mismo relato.

El próximo encuentro será el 31 de julio y estará dedicado a Borgoña. El tema de la noche es el terruño: Ksenofóntov recorrerá el camino desde el sur del Mâconnais hasta parcelas de nivel Premier Cru en la Côte de Nuits, donde incluso viñedos vecinos pueden dar vinos de timbre distinto. El formato seguirá siendo gastronómico: cinco botellas seleccionadas acompañarán a cinco platos de Le Ri, para mostrar cómo la comida cambia la percepción de la acidez, la textura, el aroma y la longitud del retrogusto. Para Mantera Supreme Seaside, esta es una manera de hablar de Sirius no solo como un balneario, sino como un lugar con ritmo gastronómico propio: pausado, preciso y pensado para invitados a quienes les interesa entender, no solo pedir una etiqueta conocida.

24.07.2026