Si reservas mesa, si lo deseas te podrán sentar en el balcón, donde los huéspedes disfrutan de una vista agradable.

Un lugar con comida de restaurante y ambiente de dacha: al venir aquí te llevas el premio gordo, porque te quedas en la ciudad y te trasladas a un acogedor espacio de campo al mismo tiempo.

El personal es amable y atento, responde con detalle a las preguntas sobre el menú, compuesto por platos de cocina de Europa del Este, y recomienda el vino.