Un lugar donde sentirse como una celebridad.

Se puede tomar el sol junto a la piscina de 25 metros o en la playa privada con carpas y tumbonas, relajarse en la zona de spa y hacer deporte en el centro de fitness.

El aparcacoches lleva el vehículo al parking, los cocineros deleitan con platos tailandeses e internacionales, y el personal atento cumple cualquier capricho de los huéspedes.

Entre los entretenimientos, jugar al golf y pasear en yate por el Dubai Creek. Entre los contras, la iluminación de las habitaciones no es la mejor, no hay sistema para ahuyentar a las gaviotas y faltan platos de carne en los desayunos.