El edificio del restaurante es un lugar con historia. Se construyó en los años 50 del siglo XX, y poco después se abrió aquí un restaurante con el mismo nombre; Morskoy se convirtió en su heredero.

Parte de la historia se conservó al restaurar la fuente con la niña y el pez, que se convirtió en uno de los elementos principales del espacio.

Dentro del restaurante hay dos salas lujosas. El interior de la principal recuerda a un reino submarino: las lámparas parecen algas marinas, y las curvas suaves del mobiliario evocan olas. Desde los grandes ventanales panorámicos se abren vistas a la marina y los yates, y en las columnas blancas hay relieves tridimensionales. Completan el espacio objetos artísticos en forma de enormes medusas. La segunda sala es más íntima, parecida a la sala de oficiales de un barco. Además, el restaurante cuenta con una enorme terraza con vistas, donde instalarse en la temporada cálida.

De la cocina de Morskoy se encarga el chef Ilya Zakharov, que en el menú apostó por dos direcciones geográficas: Oeste y Oriente. Para los amantes de la cocina asiática hay una sección de sashimi, sushi y rolls clásicos y de autor. Entre los platos europeos se encuentran tartares, carpaccio de langostinos con espárragos, vitello tonnato, pulpo con puré de patata y chorizo. También hay un raw bar con marisco fresco: ostras, caviar, cangrejo. En la carta de cócteles, versiones clásicas y de autor.