El grupo familiar francés Cazaban reunió en un mismo espacio una panadería, una tienda de delicatessen y un bistró, con acento en la producción propia: desde el pan de masa madre hasta los vinos biodinámicos de Domaine de Cazaban.

Detrás del proyecto está la familia francesa Cazaban, que gestiona la finca vinícola biodinámica Domaine de Cazaban, dirige varios locales en Toulouse y distribuye delicatessen caseros por toda Francia. En Moscú, esta experiencia se concentra en una sola dirección, en la plaza Serpujovskaya: aquí conviven tienda, panadería y bistró. El proyecto lo abrieron el restaurador Michel Del Bourg y Aleksandra Ponomareva, y de la cocina se encarga el chef de marca Viktor Kagin.

Según el equipo de nuestra guía gastronómica, es un buen café urbano y una panadería con bollería digna.

La panadería es uno de los elementos clave del concepto. Aquí se hornea pan de masa madre de fermentación larga y bollería francesa. Al lado hay una tienda con jamón ibérico, quesos curados, embutidos y conservas de producción propia; todo se puede comprar para llevar o comer en el sitio. La idea es transversal: la mayor parte de lo que se sirve en el bistró está hecho dentro del propio proyecto.

El menú del bistró se construye en torno a una comida urbana clara con carácter francés. El pastrami en brioche, el pastel de carrilleras estofadas, la ensalada verde con camembert, las tartines y los quiches forman la base de la oferta diurna. Por las mañanas funcionan los desayunos, y la comida se cierra con postres. El formato está pensado para visitas cotidianas, sin solemnidad de más.

La carta de vinos se reúne en torno a los vinos de Domaine de Cazaban y algunas otras pequeñas bodegas. El vino biodinámico aquí no es solo una referencia del menú, sino parte de la historia de la familia que trajo el proyecto a Moscú. El interior claro, con grandes ventanales, y una disposición tranquila de las mesas, sostienen el mismo tono discreto que marca el concepto del café y la panadería en la plaza Serpujovskaya.