Patriki

Restaurante

Malaya Bronnaya, 21/13s2

Abierto hasta las 23:00

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Horario:

Abierto hasta las 23:00

  • Lunes09:00-23:00

  • Martes09:00-23:00

  • Miércoles09:00-23:00

  • Jueves09:00-23:00

  • Viernes09:00-23:00

  • Sábado09:00-23:00

  • Domingo09:00-23:00

El restaurante Patriki, en Malaya Bronnaya, es un proyecto del restaurador Anton Pinsky y los chefs Istomin y Lósev. Comfort food cosmopolita en una sala de 28 plazas junto a los estanques Patriarshie.

Veintiocho plazas, ventanales gigantes hacia Malaya Bronnaya y la sensación de un lugar que conoce su propio valor: esa es la primera impresión de Patriki. El interior es obra de la diseñadora Irina Glik: los tonos oliva, gris y beige natural se combinan en una elegancia burguesa contenida, sin detalles superfluos. La cocina abierta queda al fondo de la sala: el comensal decide hacia dónde mirar. Guiños para los del barrio: unos juncos iluminados remiten a la superficie del estanque Patriarshi, y un gran espejo repite la silueta del arco del célebre pabellón. De día, la luz entra a raudales por los ventanales panorámicos; de noche, la pequeña sala se repliega sobre sí misma, como un joyero acogedor y algo apartado de la ciudad.

Según el equipo de nuestra guía gastronómica, Patriki es uno de los mejores lugares de los Patriarshie para un desayuno temprano o un almuerzo rápido a media jornada.

El menú se construye sobre el principio de la reinterpretación: se toma una idea conocida y se gira lo justo para sorprender sin alardear. El ejemplo emblemático es el sushi sin arroz: la carne de cangrejo sustituye a la base de arroz, encima van finas láminas de marisco, todo envuelto en nori. Se sirve en platos con rosetas deliberadamente kitsch, un guiño a la porcelana soviética que se lee como una broma en su justa medida. Entre otras opciones están los langostinos con mermelada de tomate, el carpaccio de ternera con acedera y rábano picante, el repollo tierno con cangrejo, el salmón crudo con arándanos. Entre los platos calientes destaca el pavo estofado a la parmigiana con puré de trufa.

Los clientes incógnitos le dieron 9 sobre 10 a la cena, por la precisión en los detalles: los platos se sirvieron estrictamente en el orden de los tiempos y de forma simultánea para toda la mesa, sin apuros. El desayuno recibió la misma puntuación: 9 sobre 10.

La carta de bar es una creación propia de los chefs, no de un equipo de barra independiente. Los cócteles están pensados como maridaje gastronómico: unos para el pescado crudo y el marisco, otros para los platos de carne. Clásicos como el Whiskey Sour y el Bellini conviven con opciones a base de vino de ciruela japonés o champán francés.

El público de Patriki es un retrato en miniatura de los Patriarshie: habituales del barrio, visitantes a la moda, grupos animados y conversadores. El restaurante es el segundo proyecto del mismo trío después de AVA, que está literalmente pared con pared. Ambas direcciones llevan tiempo formando parte del mapa no oficial del barrio.