Brera
Bolshaya Nikitskaya, 24/1s1
Abierto hasta las 00:00
Horario:
Abierto hasta las 00:00
Lunes08:00-00:00
Martes08:00-00:00
Miércoles08:00-00:00
Jueves08:00-00:00
Viernes08:00-00:00
Sábado08:00-00:00
Domingo08:00-00:00
Restaurante italiano de Aleksandr Oganezov con horno de leña en el centro de la cocina e interior con aire de antiguo palazzo. Brera se sostiene en un entorno visual potente, un menú amplio y la sensación de un lugar bonito pero vivo.
Brera, en Bolshaya Nikitskaya, funciona como un restaurante italiano en el que la apuesta no es la reconstrucción literal de Italia, sino la sensación de un antiguo palazzo construido con arte, oficio y buen gusto. Es un proyecto de Aleksandr Oganezov, y en él se lee de inmediato la ambición de hacer un lugar no solo elegante, sino íntegro: aquí importan la comida, la luz, las texturas y la forma en que el comensal percibe el espacio desde los primeros minutos.
Según el equipo de nuestra guía gastronómica, Brera conquista sobre todo por el interior: es un lugar que apetece contemplar, y solo después analizar plato por plato.
El interior aquí funciona realmente como un discurso propio. El espacio está decorado al espíritu de los palazzos italianos: un techo abovedado con frescos, un tríptico de mosaico con motivos folclóricos, azulejos hechos a mano, lámparas de colección y notables objetos de arte. Aun así, el restaurante no se convierte en decorado. Dentro hay aire, movimiento y la medida justa, gracias a la cual toda esa belleza no agobia, sino que construye el ánimo de la velada.
En el centro de la cocina hay un horno de leña, y no es solo un detalle vistoso, sino una parte importante del carácter de Brera. El menú es amplio y se construye sobre una base italiana que el equipo despliega con amplitud y sin exceso de solemnidad museística. De la cocina se encargan Ruslan Polyakov, Luigi Magni y Nikanor Vieira, y en este trío se percibe el deseo de hacer un restaurante que no gire en torno a un único género estrella, sino a un guion de cena completo, donde hay pasta, horno, vino y cócteles.
Según el equipo de nuestra guía gastronómica, lo que más funciona en Brera es precisamente la combinación entre el impacto visual y el ritmo general del lugar. Primero capta la atención la sala, después entra en foco la cocina, y a partir de ahí el restaurante se revela como un espacio para una velada larga y bonita. Aquí no importa un único plato aislado, sino cómo encaja todo junto: el interior, el horno, la carta de vinos, la densidad del menú y el nivel general de la puesta en escena.
Nuestros clientes incógnitos le dieron 7 sobre 10 a la cena, por un interior espectacular, una atmósfera expresiva y la ambición con la que se ha construido toda la experiencia. Brera funciona mejor cuando se percibe en conjunto: no como una colección de detalles bonitos, sino como un restaurante donde la fuerza visual está realmente respaldada por la cocina y el ánimo general.