Alba Group ha abierto en Bolshaya Nikitskaya la españería El Pimpi, un proyecto con acento en la cocina de carnes bajo la dirección del chef de marca Enver Dzhemilev, inspirado en un viaje por las regiones de España. Interior ecléctico, flamenco en vivo y cócteles con carácter.

El nombre elegido para el nuevo proyecto de Alba Group es una provocación con acento ibérico. El Pimpi, en la jerga española, significa «alcahuete», el que ofrece lo que no se encuentra en otro sitio. El restaurante en Bolshaya Nikitskaya, 12, promete justo eso: una historia de carne con temperamento español, música en vivo y cócteles, cada uno con su propio nombre y biografía.

Según el equipo de nuestra guía gastronómica, El Pimpi es un lugar al que se viene no solo a comer, sino también a beber: por la noche tiene un ambiente propio, bastante particular, que no gusta a todo el mundo.

El interior lo desarrolló el estudio moscovita Artworks, de Andréi Tsygankov y Natalia Em. Las paredes están cubiertas de murales narrativos, no decorativos: imágenes que se van descifrando poco a poco, desde la entrada hasta la barra. La pintura junto a la barra recuerda en espíritu a un choque entre Dalí y Miró: formas surrealistas, contornos marcados, combinaciones de colores inesperadas. El mobiliario vistoso y los cuadros de estilos variados crean la sensación de un espacio reunido con tiempo e intención, como el despacho de alguien a quien le encanta que los huéspedes se detengan ante cada nueva pieza.

De la cocina se encarga el chef de marca Enver Dzhemilev, que ya ha construido el menú de varios proyectos de Alba Group: Pafos, Yug 22, Lou Lou. Antes de lanzar El Pimpi recorrió las regiones españolas, y ese itinerario se lee en el menú. El viaje empieza con tapas: croquetas de jamón, pan con mantequilla de jamón, tapas El Pimpi. Entre los entrantes, tartar de ternera servido en una cabeza de toro: un gesto teatral, pero arraigado en la tradición cultural. Las láminas de ribeye chamuscadas con patatas fritas son un plato sin rodeos, directo y preciso. La ensalada verde con alcachofas españolas y queso manchego de oveja es una pausa ligera antes de historias más contundentes. Los pimientos ramiro rellenos de atún tataki son una interpretación de autor de un clásico con un giro inesperado.

El lugar central entre los platos principales lo ocupa la paletilla de cordero to share: un día entero en adobo de hierbas, después horno hasta lograr una costra dorada, receta personal del señor El Pimpi. Los rabos de toro se estofan en Malbec, la empanada se rellena de carne de costilla, y la sopa de costilla de toro tiene una línea propia en el menú. La paella con rebozuelos negros y jalapeño es el plato principal, al que se le puede añadir ribeye o picaña, en formato individual o para compartir. Para quienes prefieren el pescado, lubina con salsa de limón. La cena se cierra con torrijas, brioche dorado con dos tipos de helado y salsa de dulce de leche, o tarta de queso vasca con jerez.

La carta de bar está construida como una serie de relatos breves: Mr. El Pimpi a base de Beluga Botanical, Bandolero, Fiesta, Señora. La colección de vinos abarca toda España, desde la densa Rioja hasta la ligera garnacha. Por las noches se suma a la mesa un programa en vivo: flamenco y músicos. Un proyecto vistoso y a la vez ambiguo: unos vienen por la comida, otros por el ambiente, y estos dos públicos no siempre coinciden. La cocina española en Moscú rara vez es tan ruidosa; El Pimpi no aspira a otra cosa: simplemente hace lo que sabe hacer, con desparpajo español.