Un proyecto petersburgués del equipo de EZO Izakaya, italy&co y el restaurador Aleksandr Sysoev. El restaurante tomó su nombre en honor al género cinematográfico Giallo, una mezcla de thriller, novela negra, terror y erotismo.

Se prestó especial atención a la carta de cócteles, con propuestas de autor.

La referencia al cine también se refleja en el interior, que traslada a la atmósfera de los años 60 y 70: paneles lacados de caoba, mobiliario vintage, una barra redondeada, lámparas de cristal de Murano. Como complemento a una cocina italiana poco clásica, hay acompañamiento musical: en una de las dos salas del restaurante hay una discoteca de vinilos.

Un lugar agradable al que vale la pena entrar para tomar algo y pasar el rato charlando con amigos.