Un café urbano animado con comida clara para el día a día y repostería fresca. La idea la hicieron realidad Sergey Glazunov y Klim Zhukov, que recurrieron a la especialista en la industria cafetera Irina Sháripova.

Aster combina su propio taller de panadería con la cocina abierta, así que el pan siempre está crujiente y la comida, fresca.

El espacio se parece a una típica cafetería escandinava: mucha luz, minimalismo, comodidad. Del diseño se encargó la arquitecta María Kochálova. El chef Konstantín Bulýchev creó un menú sin excesos: avena, huevos revueltos, sándwiches, pasta. Para orientarse en la carta de vinos, ayudan los camareros, ya que cambia con mucha frecuencia.