Smena es una cafetería en Baskov Lane, en San Petersburgo, abierta por Kirill Ivanov, Vita Lisechko y Denis Shcherbina — antiguos baristas de Double B —, con café, desayunos y brunch en un espacio de estilo escandinavo.

La cafetería está a pocos minutos a pie de las estaciones de metro Chernyshevskaya y Ploshchad Vosstaniya, en una calle poco dada a regalar silencio a los transeúntes. Por dentro, el estilo es escandinavo y contenido: paredes blancas, mobiliario mínimo, mucha luz natural y casi ninguna decoración, salvo la propia taza de café sobre la mesa.

Los dueños atienden ellos mismos la barra, viviendo día a día su propio lema: «Haz lo que amas».

El proyecto está a cargo de Kirill Ivanov, Vita Lisechko y Denis Shcherbina — antiguos baristas de la cadena Double B que volcaron en Smena toda su experiencia profesional. La carta reúne los clásicos —espresso, capuchino, flat white— junto a métodos alternativos como el Hario V60 y el drip. Los fines de semana organizan catas, donde los clientes prueban distintos orígenes de grano y comentan el sabor junto al equipo. Los postres se combinan con el café de forma deliberada, siguiendo principios de food pairing y no al azar: el equilibrio entre café y dulce está pensado de antemano.

Por la mañana sirven porridge, syrniki y tostadas de aguacate; al mediodía, sopa de calabaza y ñoquis de pavo. Pero el gran acontecimiento de la semana es el brunch de sábado y domingo: el menú fijo cambia cada semana y se sirve en pequeñas raciones, al estilo mezze. Una semana puede virar hacia Oriente Medio, con hummus, bulgur y pan de pita; la siguiente se convierte en un desayuno americano con mantequilla de cacahuete, panceta y mermelada de grosella negra. Aquí no hay wifi, por decisión propia: los dueños creen que una conversación real importa más que el feed del teléfono, aunque nadie te echará por alargar la charla o trabajar con el portátil en la mesa de al lado.

Nuestros clientes anónimos puntuaron el café con un 8 sobre 10, destacando la precisión del Hario y el drip, además de unos postres elegidos con criterio y no para llenar la carta. Los fines de semana hay que pelear por una mesa en Smena: la noticia del brunch corre más rápido de lo que la cocina puede preparar el siguiente set.